25/4/10

Era perfecto:



Cómo se puede amar y odiar a una misma persona?
Mi vida social no existia y él me hacia mucho bien. Era todo lo que necesitaba: comprención y sustento.
Mis relaciones afectivas siempre fueron así: difíciles de concretar, dotadas de una obsesión incandescente. Una obsesión que me consume, que me mata, que me hiere y que aún así defiendo. Porque llegué a pensar que amor sin sufrimiento no es amor. Él no me ofrecia ningún tipo de riesgo, de sufrimiento. Lo nuestro (por diferentes razones) no podia ser, era imposible. Era imposible? Era perfecto.
No me fué muy dificil enamorarme de él, era todo lo que yo quería, lo que necesitaba en ese momento y quizá lo que había necesitado toda la vida.
A su modo fue mi mentor: me enseño a expresarme, a tomar decisiones importantes, y a desarroyar pensamientos lógicos. Per, sobre todas las cosas, él era una eminencia en oratoria y persuasión. Y yo, afrontémoslo, era una presa fácil. Triste, solitaria y necesitada de afecto y contención. El lobo habia conocido a su cordero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario