25/4/10

La reina del Universo:



"[...] ..Cómo puede ser que no pueda disfrutar de una fiesta? Por qué me siento tan fuera de lugar? Por qué prefiero estar en mi casa? Por qué? Porque albergaba muy adentro de mi estúpida cajita de esperanzas que él fuera a esa estúpida fiesta donde yo estaba parada como una estúpida con un estúpido vestido.
Po eso. Porque nunca lo que yo quiero se hace realidad, nunca. Porque mi imaginación siempre es más grandiosa y más potente y más placentera que la realidad. Ojalá fuera autista, ojalá viviese sólo dentro de mi mente. Quisiera dormir por siempre."

Era perfecto:



Cómo se puede amar y odiar a una misma persona?
Mi vida social no existia y él me hacia mucho bien. Era todo lo que necesitaba: comprención y sustento.
Mis relaciones afectivas siempre fueron así: difíciles de concretar, dotadas de una obsesión incandescente. Una obsesión que me consume, que me mata, que me hiere y que aún así defiendo. Porque llegué a pensar que amor sin sufrimiento no es amor. Él no me ofrecia ningún tipo de riesgo, de sufrimiento. Lo nuestro (por diferentes razones) no podia ser, era imposible. Era imposible? Era perfecto.
No me fué muy dificil enamorarme de él, era todo lo que yo quería, lo que necesitaba en ese momento y quizá lo que había necesitado toda la vida.
A su modo fue mi mentor: me enseño a expresarme, a tomar decisiones importantes, y a desarroyar pensamientos lógicos. Per, sobre todas las cosas, él era una eminencia en oratoria y persuasión. Y yo, afrontémoslo, era una presa fácil. Triste, solitaria y necesitada de afecto y contención. El lobo habia conocido a su cordero.

El hombre que amo:

Sus maldades son tan sutiles que me resulta casi imposible explicarlas, deletrearlas, exponerlas. [...] Quizá lo conocen, lo hayan visto y hasta hablado con él. Un ser perverso, un estafador de mente. El hombre que amo.
Mi amor atemporal. Por momentos olvido el presente, que es un tipo despreciable y sólo puedo recordar cómo era, cómo me trataba, cómo me quería. Mezclo personalidades, momentos, tiempos. Sin poder distinguir lo que fue y dejó de ser, de lo que no será nunca.
Tengo la gran capacidad de borrar lo malo y recordar los momentos gratos. Así, después de escribir atrosidades acerca de él, puedo llamarlo por teléfono y hablar como si nada, con voz de enamorada y suspiros cariñosos. Sí, es lamentable. Por eso me costó tanto despegarme de él, por eso escribo: no quiero olvidar.
Quizás hasta tenga memoria selectiva: archivo solamente documentos, pensamientos, fotografías, escritos que me hagan recordar los buenos tiempos. [...] No puedo acordarme de las cosas malas, se disuelven en mi cabeza, no las encuentro; se arrinconan empolvadas en algún lugar de mi cerebro. [...]
Me aislo, me alejo y me desdoblo. Sólo así puedo entender que quizá no es tan importante, no es tan trágico o que tal cuestión no merece mi muerte. Sólo cuando me veo desde afuera, y en general cuando logro desdoblarme, ya es demaciado tarde para tomar decisiones. Con seguridad ya las tomé y sin duda erróneamente. Cuando no soy conciente de mi condición, el mundo se deshase por un llamado que no llegó o porque se canceló una salida.
LOS CAMBIOS DE PLANES NO SON ACEPTABLES EN MI VIDA. Si vamos a hacer tal cosa, la hacemos. No hay por qué arrepentirse. De allí cada vez que él me dejaba plantada, mi mente trabaja hasta encontrar respuestas que me hagan infeliz. Casi todas ellas una mujer, una nueva amante, pocas ganas de verme o la decisión definitiva de dejar de quererme. Todas ellas me alarman y siento un dolor tan ondo, tan profundo como una lanza surcada en el estómago. Y me invade una desesperanza que más parece una descarga eléctrica poderosisima, que me deja nublada, ciega, somnolienta, imbécil, destartalada. Sin poder de decisión, inactiva e imperante: necesito dormir, morirme o que me maten. Y si no, sufro otra descarga eléctrica y me quedo dormida al poco tiempo.
Así funciono, por peor que suene. Cómo puedo amar y odiar a una misma persona? Fácil: Él me da lo que quiero o en parte. Me hace creer que me da lo que quiero o me auto convenzo de estar sastisfecha con lo que me da o le mendigo y acepta entregar a modo de limosna. Y por otro lado, a veces, pocas veces, tomo conciencia de la irracionalidad de lo que hago, de la impotecia que encarno, de lo patético de mis actitudes, y comienso a pensar y eso me hace odiarlo.
La electricidad me hace odiarlo y me hace dormir. Generalmente cuando me despierto, no recuerdo por qué lloré tanto y cuando logro saber por qué, aún no lo entiendo. No puedo ponerme en mis propios zapatos. Como si esa noche de sueños rotos me hubiera borrado todo registro de emtía conmigo misma. Al despertar, la pena parece reducuda y hasta minimizada. Nada más que eso. Él no asume culpas, no le culpo de nada, yo vuelvo a ser feliz como unarlequín que alegra la vida de los otros y comienza una vez más todo cuando me doy cuenta de que no es suficiente para mí. que necesito más, que no estoy bien...
Así es como se ama y se odia a alguien hasta límites insospechados.

Abstinencia:


Las cosas pierden identidad cuando él las toca, cuando él las visita, cuando él existe serca.
Mi subjetividad y mi imaginación habían hecho un pacto diabólico para volverme completamente loca. Necesitaba verlo nuevamente, pero como una droga: por el momento estaba satisfecha, no quería pedir más, no quería tener una sobredosis.
Eso es él: una droga. Necesito, me da. Necesito, no ésta. Qué hago? Necesito. Necesito. Abstinencia: crisis de llanto, electricidad, me muero (duermo). Yo me creo muerta. Y cuando ya estoy dentro del ataúd, él vuelve y me da. Y me calmo y vuelvo a respirar y a vivir.
Me da lo que necesito: un llamado, un mensaje de texto, unas palabras sin sentido o una patada en los testículos, en caso que tuviera un par. Lo qué necesito? Me da lo que quiere darme, saviendo que voy a aceptar cualquier limosna que venga del rey que le hice creer que es. Y entonces desaparece, y lo necesito y no está, y no vuelve. Necesito y la abstinencia de nuevo y la electricidad y me duermo.

...Cuando desaparesco, él me busca. Es un histérico, prepotente, manipulador.
Pero al final me deja. Me dejan todos. Me dejan...

Soy una persona que desechó su pasado, que evita tener un precente y prohíbe cualquier futuro. Tengo que encontrar una causa, una estrategia, un fin.
Tengo que encontrar mi "para qué". Siempre viví para otros.. No merezco vivir por mi, es un desperdicio. Me odio. No me tolero. Chau.

No iba a volver a ser lo mismo, porque estaba decepcionada, el hombre no me quería, no me respetaba y aun así lo necesitaba para existir. La abstinencia me dejaba sin aliento, me ahogaba en una pileta de rosas.
Me enojo con mi cuerpo. Pobre mi cuerpo. Pobre de mi.

Un llamado puede deshacer la felicidad, una sola palabra puede arruinarme la vida. No son metáforas. Me hubiera gustado que alguien le advirtiese estas cosas: " Tené cuidado co lo que le decís, por favor, cuidala". Nadie me cuidó, nadie se hizo cargo de mí, nadie vió a que punto habían llegado mi obsesión y mi locura. Nadie se iva a hacer cargo de la muerte de lo más sagrado en mí: la ilusión, la esperanza, mi imaginación. Nadie sabía cuáles eran mis límites, porque yo me había encargado de hacer de mi vida una mentira. [...]
Nadie sabía que yo, inconciente, dejé mi secreto pudrirse en lo más lejano de la playa marplatense. De un llamado puede depender el destino de una vida o advenimiento de una muerte inexorable.



Hay una diferencia abismal entre querer morir y no querer vivir de determinada forma.
Yo no quiero vivir como hasta este momento, pero decididamente no hice buenas elecciones y me encamino hacia un oscuro pantano que tengo como unica salida: una muerte escabrosa.